-¡Por favor! ¡Por favor! No te vayas, no me dejes sola. ¡Por favor! Te amo con toda mi alma, ¿qué haré sin ti? ¡Oh! No vayas a la guerra.
-Mi amor… mírame, mírame a los ojos. Nunca te voy a dejar sola, estaré aquí, en tu corazón.
-No, no, no, por el amor de Dios. No te vayas. Si quieres puedo ir contigo. Haré lo que sea, pero no estaré sin ti.
-Pero, ¿qué demonios estás diciendo? Tú te vas a quedar aquí, solo serán unos meses. Recuerda que el tiempo pasa muy deprisa.
-Pasa muy deprisa cuando uno es feliz, y tiene a su lado al amor de su vida.
-¡Maldición!, mi amor, no hagas esto más difícil. ¿Tú sabes lo difícil que es no poder besarte en meses y no poder verte dormir?
-Pero, ¿por qué me pasa todo a mi? ¿Por qué mis seres queridos siempre se me van? ¿Es que tú no me entiendes o qué? ¿No recuerdas que mis padres murieron y que soy hija única? Y encima tú quieres irte a la maldita guerra. ¿Qué se te pasó por esa cabezota?
-Nena... Se me parte el alma viend….
Ella calló sus palabras con un beso. El último beso que se darían.
-Te amo.
Se dieron su último abrazo, y él desgraciadamente se fue.
